viernes, 31 de marzo de 2006

Los valores postmaterialistas

Una manera de apreciar la evolución de las sociedades y sus mentalidades es el papel que en ellas juegan los llamados “valores postmaterialistas”, en contraste con aquellos vinculados a la “vida material”, en la expresión del historiador Fernand Braudel. De hecho, algún analista de las motivaciones respectivas de Felipe González y de Rodríguez Zapatero en España distinguía en el primero, a propósito de cumplirse dos años de la recuperación del gobierno por los socialistas, la preocupación esencial por la “supervivencia”, que se tradujo en la construcción en España de un amplio Estado de Bienestar (con un uno por ciento anual de incremento de la carga tributaria respecto al PIB en 12 años, según datos de la OCDE, para ilustración de los admiradores liberales de Felipe), y de la modernización productiva dolorosa en el marco de la integración a Europa. En el segundo, en cambio, y en la generación que lo acompaña, establecidas las bases del bienestar económico, se encarnaría una motivación esencial en “la búsqueda de la felicidad”, con la consecuente agenda centrada en la paz y el retiro de tropas de Irak, el matrimonio de homosexuales, el rediseño del mapa de las autonomías, por ejemplo.

En Chile, como tantas veces, no vivimos las cosas tan secuencialmente y las realidades son muy distintas, pero algo de eso hay. La llegada a la Presidencia de la República de Michelle Bachelet en sí misma representó una victoria en toda la línea en contra del conservadurismo y de la resignación frente al statu quo que fueron cultivando penosamente las nuevas élites. "En esta vuelta es imposible ganarle a la derecha" y “una mujer no puede ser Presidente de Chile” se escuchó entre los bien pensantes por mucho tiempo, "no seamos ingenuos, el candidato va a ser Frei o Inzulza", hasta que la voluntad de cambio de los chilenos y chilenas dijo contundentemente otra cosa y el sistema de partidos se adaptó con bastante fluidez, más allá de lo que se ha dicho, a esa realidad. Y luego nadie creyó en la firmeza de carácter de la Presidenta, que llevó la paridad hombre-mujer en sus nombramientos más lejos que en los escasos países de occidente que la practican: “el gobierno no va a ser eficiente con tanta mujer sin competencias suficientes en tan altas responsabilidades” fue de nuevo el comentario de los bien pensantes, como si la competencia y la incompetencia no se distribuyeran en mismas proporciones entre hombres y mujeres. No aprovechar la mitad de la inteligencia de una nación es lo verdaderamente poco inteligente. Y la deslegitimación social de la discriminación de la mujer ha avanzado con pasos gigantes. Todo lo cual sin costo presupuestario...

El miércoles 29 de marzo la Presidenta de Chile asistió en persona al acto de recuerdo del asesinato de Guerrero, Nattino y Parada que horrorizó al país hace 21 años por su brutalidad extrema. Y asistió para marcar definitivamente un rumbo al decir con emoción: “la memoria de miles no admite ningún punto final” y ”los tribunales van a continuar estableciendo la verdad y la justicia sin excepción, porque la dignidad de Chile así lo exige”. ¡Qué contraste con los devaneos de algunos de los liderazgos de estos años eternos de transición! ¡Qué tranquilidad saber que nos gobierna una persona que no renuncia a sus valores una vez que llega a la máxima responsabilidad pública! Los valores de la memoria y de la dignidad de un país que no tolera que se asesine, viole, desaparezca sin consecuencias quedan ahí restablecidos con la capacidad de simbolización que la función presidencial tiene. La deslegitimación social de la pretensión de impunidad sigue avanzando a pasos gigantes. Y sin costo presupuestario...

Chile es hoy un país mejor por que se va haciendo cargo de sus valores “postmaterialistas” esenciales, con talento, sin estridencias, con la profundidad que requiere una tarea de tamaña dimensión.

Pero claro, la “vida material” existe y de qué manera, y sigue siendo especialmente angustiante para los más desposeídos. La agenda del bienestar en materia de pensiones (con un inicial pequeño salto para las asistenciales y mínimas), de empleo, de salud (con la corrección de esa iniquidad de limitar el acceso a las mujeres que tienen dinero a la píldora del día después), de vivienda, sigue ahí presente. Y la agenda de futuro de la educación, de la innovación tecnológica, del medio ambiente y el urbanismo, mantienen como nunca su urgencia, porque se juega el destino de las futuras generaciones. Pero abordarlas, porque Chile está lejos de la mínima decencia en la materia y su economía le permite y necesita dar pasos mucho mayores, es tanto más factible con una democracia consolidada y con los valores de la dignidad humana crecientemente compartidos en la sociedad.

sábado, 18 de marzo de 2006

Entrevista a Gonzalo Martner, El Mostrador


''PS necesita una directiva tolerante, democrática y que no excluya''
El jueves de la semana entrante las diversas tendencias deberían inscribir sus respectivas listas de cara al Comité Central del 23 de abril próximo, donde se elegirá a la nueva mesa directiva. Dos son las nóminas más seguras para ir a la competencia: la de Camilo Escalona con Marcelo Schilling, y la de los senadores Jaime Gazmuri y Carlos Ominami.El economista y ex presidente del Partido Socialista (PS) Gonzalo Martner considera contradictorio que los partidos sean un pilar básico de la democracia y, al mismo tiempo, tengan una bajísima estimación ciudadana. "Eso ocurre porque en Chile, producto de los sucesos de 1973, la esfera política y los partidos son vistos como un foco de conflicto, y no un espacio de deliberación", reflexiona.
Martner esta semana expuso esta posición en el Centro de Estudios Para el Desarrollo (CED) al participar, junto a otros dirigentes políticos, en un encuentro de análisis sobre la democracia y el rol de los partidos. Explica que su intervención estuvo basada en lo paradójico que es que las tiendas sean importantes para el sistema social, pero no tengan apoyo de la gente.En la oportunidad también cuestionó el proceso electoral interno en su partido, diciendo que no es conveniente hacerlo cuando recién se instala el gobierno de la Presidenta Bachelet. En su opinión, el apuro de la actual conducción partidaria, de Ricardo Núñez, obedece a convertir la elección en un mero trámite para favorecer el continuismo.Precisamente este jueves las diversas tendencias deberían inscribir sus respectivas listas para el Comité Central, que el 23 de abril próximo tiene que elegir a la nueva mesa directiva. Dos son las nóminas más seguras para ir a la competencia: la de Camilo Escalona con Marcelo Schilling, y la de los senadores Jaime Gazmuri y Carlos Ominami.
-¿Los partidos se han ganado el rechazo de la gente simplemente porque se alejaron de ella?
- Uno de los principales problemas que existe en los partidos es el clientelismo y la solución de esto es seguir avanzando en lograr derechos universales y que el acceso a cargos públicos no dependa de tener un padrino en el mundo político, en cada municipio o región, sino que sean derechos de cada una de las personas de poder postular. Los partidos que vuelvan a ser lo que deben ser, es decir, el espacio de deliberación política. Además, es importante que en las elecciones internas de las colectividades haya un militante y un voto, pero es muy relevante que no haya manipulación de ese proceso.
-¿Usted cree que la necesidad de obtener cargos públicos se ha transformado en una obsesión para los partidos políticos?
- Yo comparto que hay una obsesión por los cargos y eso es muy lamentable, y eso es clientelismo y es un antiguo mal de los partidos tradicionales chilenos, que es indispensable cambiar.
-¿Los partidos han cambiado mucho en los últimos años y uno de los problemas es que las cúpulas no permiten que las bases se pronuncien en toda su magnitud?
-Los partidos han cambiado mucho menos de lo que debieran y lo que cabe ahora es lograr un espacio para la renovación y conseguir la democracia interna. Por eso, me alegro de lo que está pasando en la UDI porque por primera vez dirigentes con apoyo de la ciudadanía, como son los alcaldes, son partidarios de lograr un fuerte cambio en ese partido.
-¿El Nuevo Socialismo va a apoyar la lista del senador Jaime Gazmuri o presentará una nómina independiente en el Comité Central del 23 de abril próximo?
- Los que estamos agrupados en el Nuevo Socialismo queremos formar una lista muy amplia, pues la idea es tener una directiva que exprese un espíritu de apertura, de tolerancia y de inclusión y no de exclusión, como ha sido el tipo de gestión que ha hecho la actual directiva. Estamos en las conversaciones y todo se sabrá el jueves, plazo en que vence la inscripción de las listas.
-¿Pero su tendencia es partidaria de apoyar la candidatura de Gazmuri?
-En el Nuevo Socialismo Jorge Arrate es su líder natural, obviamente que con él estamos abiertos a conversar, pero eso lo veremos después de la elección del Comité Central. Aquí lo que importa es hacer un ejercicio democrático y que busque acompañar un espíritu de trabajo por la ciudadanía, es decir, aplicar el estilo impuesto por nuestra Presidenta Michelle Bachelet.
-¿Cuándo usted dice que el Nuevo Socialismo quiere una mesa donde estén todos los sectores, sería partidario de integrar personas ligadas a Camilo Escalona en una eventual directiva encabezada por su grupo?
-Sí, claro. Nosotros queremos que se exprese la democracia interna del PS, o sea, que se elija el Comité Central y si nuestra lista logra un apoyo mayoritario, evidentemente porque somos democráticos, le vamos a ofrecer a quienes resulten perdedores parte de la dirección, no como lo han hecho los integrantes de la actual directiva.
-¿Usted postulará a alguna vicepresidencia?
- No, porque cualquier postulación mía tendería a personalizar las cosas, en términos de una revancha respecto al último Congreso General de la colectividad, donde no seguí conduciendo el partido.